viernes, 25 de julio de 2014

NI TAN SANTO

Decían que Santos era la mejor opción para el país, porque era el candidato que apoyaba el ex presidente Álvaro Uribe. En lo personal nunca fue mi taza de té, demasiado hipócrita y falso para mi gusto. Después de utilizar al ex presidente para ganar las elecciones, Juan Manuel Santos cambió radicalmente todas sus maravillosas opiniones acerca de Uribe, lo que se me hizo una traición no sólo para los que votaron por él, sino para toda la nación colombiana.  Ahora se vende como el presidente de la paz, porque negocia con terroristas que siguen delinquiendo, ya que mantienen secuestrados a personas con más de diez años en cautiverio o que asesinan por placer entre otras cosas. Parece que ningún candidato en Colombia era muy prometedor, el voto en blanco era la mejor opción, puesto que entonces tenían que eliminar a todos los candidatos y postular a otras personas. La verdad me perdonan los adeptos a Santos, pero yo jamás votaría por este hombre, que si a ver vamos tampoco tiene las manos libres de sangre, porque el combatió a los terroristas que hoy defiende, incluso, por tal razón, tiene una orden de captura en Ecuador, que no ha podido llevarse a cabo por la protección que goza como presidente de la república. 

Yo, orgullosamente, jamás votaré, aunque haya gente que critique mi actitud: los gobiernos son para las masas; y yo soy un individuo. Si cada uno de nosotros nos comportáramos como individuos no sería necesaria la ley, como tampoco abogados, policía y mucho menos un ejército. Antes de intentar cambiar el mundo debo empezar por transformarme a mí. La violencia de las revoluciones es para la muchedumbre, mientras  yo me ocupo de la única revolución que tiene sentido, la revolución personal y espiritual.  Todas las demás son pseudorevoluciones y por eso han fracasado, la prueba de eso es que el mundo sigue siendo el mismo o incluso peor, puesto que ahora la humanidad tiene más poder de destrucción. Mientras que a lo largo de la historia sí han existido individuos rescatables como lo son Sócrates, Diógenes de Sinope, Heráclito, Pitágoras, Gautama el Buda, Lao Tsé o Jesús de Nazaret por mencionar solamente algunos. Los políticos sólo quieren poder y respeto, y para ellos  ese fin justifica cualquier medio. Son las personas más acomplejadas del planeta y por tal razón necesitan dedicar su vida en la búsqueda de cosas efímeras. No soy un político: no estoy aquí para adularte o satisfacer tu ego. 

Para terminar solamente diré que paz no es sinónimo de dar indulto a los bandidos.   

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