sábado, 22 de febrero de 2014

Nueva Figuración: ¿Moda o Espiritualidad?

Nueva Figuración: ¿Moda o Espiritualidad?: El misticismo otra vez está de moda. Todo el mundo anda en la onda Zen, que si la kabbalah, que si Lao Tsé, que si la yoga o la superación p...

¿Moda o Espiritualidad?

El misticismo otra vez está de moda. Todo el mundo anda en la onda Zen, que si la kabbalah, que si Lao Tsé, que si la yoga o la superación personal. Paulo Coelho, Deepak Chopra o Walter Riso son los escritores de moda. Los artistas siguen a Osho mientras otros meditan con Buda. Todos hablan de felicidad o de que hay que sonreír. Algunos piensan que milagrosamente nos vamos a iluminar sin ningún esfuerzo, producto del milagro de un salto cuántico. Pero les tengo malas noticias: la superación personal requiere de un gran esfuerzo, eso que llaman el esfuerzo sin esfuerzo, que no es más que un gran esfuerzo lleno de ganas de encontrarte contigo mismo y hacerte uno con todo lo demás. Porque somos individuales y a la vez una sola cosa, porque tenemos la posibilidad de llegar mucho más allá. Mas, insisto, no se engañen: mientras el cambio sólo ocurra en la periferia y sigamos viviendo de apariencias y cayendo en el consumismo desmedido no llegaremos a ninguna parte; mientras sigamos haciendo lo que todos hacen seguiremos extraviados.  

viernes, 21 de febrero de 2014

Nueva Figuración: Se te pasa la vida dormido

Nueva Figuración: Se te pasa la vida dormido: “La sociedad sólo canoniza a los que se conforman con ella. A Jesús no pudieron canonizarlo y por ello lo asesinaron. A Jesús lo asesinaron...

Se te pasa la vida dormido

“La sociedad sólo canoniza a los que se conforman con ella. A Jesús no pudieron canonizarlo y por ello lo asesinaron. A Jesús lo asesinaron los buenos de turno, los más respetados y creídos en aquella sociedad.

El estar despierto es cambiar tu corazón de piedra por uno que no se cierre a la Verdad.

Si estás doliéndote de tu pasado, es que estás dormido. Lo importante es levantarse para no volver a caer.

El pasado está muerto y el que se duerme en el pasado está muerto, porque sólo el presente es vivo si tú estás despierto en él.

Si sufres es que estás dormido. Me dirás que el dolor existe. Sí, es verdad que el dolor existe, pero no el sufrimiento. El sufrimiento no es real, sino una obra de tu mente. Si sufres es que estás dormido porque, en sí, el sufrimiento no existe, es un producto de tu sueño, y si estás dormido, verás a un Jesús dormido, que tú te has imaginado, que nada tiene que ver con el Jesús real, y eso puede ser muy peligroso. 

¿Qué hace falta para despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni discurrir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido.

El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa... y el que piensa como católico tampoco piensa. Ellos son pensados por su ideología. Tú eres un esclavo en cuanto no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y pesado por una idea. El profeta no se deja llevar por ninguna ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta es el pionero, que se
atreve a elevarse por encima de los esquemas abriendo camino.

Tenemos miedo a la libertad, a la soledad, y preferimos ser esclavos de unos esquemas. Nos atamos voluntariamente, llenándonos de pesadas cadenas y luego nos quejamos de no ser libres. ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres consciente de tus cadenas?

Las mujeres se atan a sus mandos, a sus hijos. Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos nos atamos a los deseos y nuestro argumento y justificación es el amor». ¿Qué amor? La realidad es que nos amamos a nosotros mismos, pero con un amor adulterado y raquítico que sólo abarca el «yo», el ego. Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad. Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros esposos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo.

Lo primero que se necesita para despertar es saber que estáis durmiendo y estáis soñando.

La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de gente dormida puede hacer mucho daño.

Para despertar hay que estar dispuesto a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de «buenos» y «malos», con receptividad, que no quiere decir credulidad. Hay que cuestionarlo todo estando atento a descubrir las verdades que puedan encerrar, separándolas de lo que no lo son. Si nos identificamos con las teorías sin cuestionarlas con la razón — y sobre todo con la vida — y nos las tragamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos. No has sabido asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. 

Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto.

Cuando la gente se harta de sufrir es un buen momento para despertar.”

Anthony De Mello, sacerdote de la iglesia católica (1931-1987).

domingo, 16 de febrero de 2014

jueves, 6 de febrero de 2014

Siete años, Obolog.

Hace siete años un grupo de blogueros empezaron a coincidir en el ciberespacio de Obolog, “Una red social donde puedes tener tu propio espacio en Internet.” Con ganas de compartir una parte de su propia alma comenzaron a escribir cada uno con su peculiar estilo, que los convertiría en una generación inolvidable. Más que colegas se convirtieron en amigos; amigos lejanos, aunque cercanos, que en general, pese a algunas excepciones, no se conocen en personas y, quizás, jamás lo harán. Son tantos nombres que no debería mencionarlos. Empero lo haré, sabiendo que es imposible escribirlos a todos: Epis, José Planas, Juana, Triki, Werita, Estrella Wendy, Mari3l, Ireth, Luz, Anna, Guiomar, Corso, Marlendietri, Italianissimo, Felixia, Jose 3, Aqualung, Enigma, Tere, Valentina, Mariana Blanes, Guarandina, Sexirebelde y Duhamel. Nadie de los aquí mencionados se relacionó con todos, pero sepan que cualquiera que aparezca en esa lista intercambió sentimientos y emociones, no necesariamente positivos, con algún otro individuo de la misma.

Con el tiempo algunos decidieron que Obolog no era un espacio de su categoría y se fueron a abrir blogs en otros sitios en donde, en su mayoría, no fueron recibidos con la misma calidez de Obolog. Otros descubrieron que no tenían madera de escritores, otros más decidieron dedicarse a escribir libros; todavía sin publicar. Algunos perdieron la inspiración y la mayoría se aburrió de escribir. Es posible que algunos continúen, mas, la verdad, no tengo certeza. Mención aparte merece Juana, que primero publicó en un periódico y más tarde sacó por Internet su libro El Diario de Juana (http://bookstore.palibrio.com/Products/SKU-000639693/El-Diario-de-Juana.aspx); Triki, que se volvió columnista de una revista; y Anna, que se ganó un galardón en España por su faena como poetisa.  

En siete años pasan muchas cosas: la gente se divorcia, tiene hijos, saca un grado, se vuelve activista de alguna causa, abre su propio negocio, viaja a iniciar una nueva familia, consigues un mejor empleo, se entrega a la bebida, alguien descubre que tiene un hijo homosexual, conoces a un gran amor o te encuentras con la meditación. La vida los llevó por diferentes caminos, algunos incluso salieron de pelea. Muchos mantuvieron el contacto, otros se olvidaron de sus hermanos.

Obolog ni se ha dado cuenta de la ausencia de estos blogueros porque sigue igual que siempre, repleto de nuevos usuarios y de blogs que asegura son interesantes. Excepto “Nueva Era”, el blog de Duhamel, y tal vez algún otro, todas las demás cuentas permanecen en el mismo lugar como tumbas de un cementerio, puesto que todo lo que comienza llega a su final.

Este no es el mejor post de la historia, pero sí el mejor homenaje a los blogueros de Obolog, y en especial a la generación que hoy cumple siete o seis años de haber abierto, quizá por curiosidad, un blog en Obolog, la manera más rápida y sencilla de tener tu propio blog e interactuar con un montón de otros blogueros.